Vida Franciscana

miércoles, 27 de julio de 2016

195 AÑOS DE INDEPENDENCIA DEL PERÚ




“Así habla el Señor, Dios de Israel: Maldito sea el hombre que no escucha las palabras de esta Alianza, que yo prescribí a los padres de ustedes, el día en que los hice salir de la esclavitud, de ese horno para fundir el hierro. Yo les dije: Escuchen mi voz y obren conforme a todo lo que les prescribo; entonces ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios. Así mantendré el juramento que hice a sus padres, de darles una tierra que mana leche y miel, como sucede el día de hoy” (Jer 11,3-5).

HOY, AL CELEBRAR UN ANIVERSARIO MAS DE ESTE PERÚ QUE DIOS NOS REGALO COMO TIERRA QUE MANA LECHE Y MIEL. UN SALUDO FRANCISCANO DE PAZ Y BIEN A CADA UNOS DE LOS HERMANOS DE NUESTRA PROVINCIA FRANCISCANA DE LOS XII APÓSTOLES DEL PERÚ Y A TODOS LOS PERUANOS QUE TENEMOS LA DICHA DE SER PARTE DE ESTA FAMILIA.




“Jesús les dijo: He recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,18-20). Parte de este “todo” que es deseo de Dios, es sin duda, hasta el último rincón del Perú. Y El Señor ha dicho que: “Al entrar en una casa, saluden invocando la Paz” (Mt 10,12). ¿Cómo vivir en la paz? Jesús nos dice: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así” (Mt 20,25-26). Porque “todos ustedes son hermanos” (Mt 23,8).

ACTA DE INDEPENDENCIA DEL PERÙ

“El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende

La proclamación de la Independencia del Perú constituye sin lugar a dudas, uno de los hechos más trascendentales de la historia de América, ya que la liberación del Perú era muy importante para la seguridad de las naciones circundantes, pues allí se hallaba el núcleo del poderío español en Sudamérica. Por ello fue que el Ejército Unido Libertador del Perú, al mando del general José de San Martín, arribó al Perú procedente de Chile.1 Ya en territorio peruano recibieron el apoyo de la población, especialmente en el norte, donde una inmensa jurisdicción, la Intendencia de Trujillo, se sumó a la causa independentista sin violencia, bajo el mando del marqués de Torre Tagle. Tras Trujillo, sucesivamente juraron la independencia Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Jaén y Maynas; antes ya lo había hecho Lambayeque. El mismo San Martín reconoció posteriormente que si no hubiera sido por el apoyo masivo del norte peruano, se habría visto en la necesidad de volver a Chile para reorganizar sus fuerzas, ya que estas eran inferiores a las fuerzas virreinales.

San Martín estableció su cuartel general en Huaura, al norte de Lima. Fue en Huaura donde por primera vez proclamó la independencia del Perú, en noviembre de 1820. Lima, la capital virreinal, se vio amenazada por el avance del ejército libertador y el acoso de las montoneras patriotas (estas mayormente conformadas por hombres andinos). A comienzos de julio de 1821 se vivía en Lima una tremenda escasez de alimentos, debido precisamente al asedio de las montoneras, que cortaron las vías de comunicación con el exterior. Las tropas realistas no contaban con recursos y los patriotas ya habían conseguido importantes victorias al interior del país, en tanto la población entera reclamaba la presencia del libertador.

El 5 de julio de 1821, el virrey del Perú José de la Serna, anunció a los limeños que abandonaba la ciudad, señalando al Callao como refugio para quienes se sintiesen inseguros en la capital. Muchos vecinos españoles y criollos se trasladaron entonces a dicho puerto, buscando amparo en la Fortaleza del Real Felipe, mientras que el virrey se retiraba con sus fuerzas hacia la sierra central, dejando solo una guarnición en el Real Felipe, al mando de José de la Mar. El mismo virrey, mediante carta, invitó a San Martín para que entrara de una vez en Lima, antes que lo hicieran las montoneras indias, pues temía que estas pudieran cometer excesos.

El 9 de julio las primeras tropas libertadoras ingresaron a Lima. En la noche del 12 de julio lo hizo el mismo general San Martín y dos días después todo el Ejército Libertador. Ese mismo día, 14 de julio, San Martín, instalado ya en el Palacio de los virreyes, invitó al Ayuntamiento a jurar la Independencia. Este Cabildo, el segundo establecido por elecciones durante el Virreinato, había sido elegido el 07 de diciembre de 1820 según las bases de la Constitución de 1812 que restableció Fernando VII.

El sábado 28 de julio de 1821, siguiendo los protocolos virreinales, José de San Martín salió del palacio de Lima a las 10 a.m. junto a un numeroso séquito a caballo. Lo componían, primeramente, las autoridades de la Universidad de San Marcos vestidas con toga y birrete, luego, los altos miembros del clero y los priores de los conventos, después, los jefes militares del Ejército patriota y, finalmente, los títulos de Castilla y los caballeros de las órdenes de caballería, acompañados por los oidores de la Real Audiencia y los regidores perpetuos del Cabildo. Precedido de este cortejo, venía San Martín flanqueado por el conde de San Isidro, a la izquierda, y el marqués de Montemira, a la derecha, quien como portaestandarte llevaba la flamante bandera diseñada por el libertador. Detrás de ellos iban el conde de la Vega del Ren, los altos jefes del Ejército y un escuadrón de húsares. Flanqueaban la marcha los Alabarderos de de la Guardia Real.

Al llegar al tabladillo armado en la Plaza Mayor de Lima, frente a un público de más de 16.000 personas, San Martín recibió la bandera del marqués de Montemira y proclamó:

"El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.
¡Viva la patria! ¡Viva la libertad!
¡Viva la independencia!"
(¡Viva el Perú!)

La misma ceremonia se repitió en la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos.
Al terminar las proclamas, San Martín y el cortejo regresaron al palacio de los Virreyes, donde recibieron a Lord Cochrane, quien acababa de arribar al Callao. En la tarde, siguieron las celebraciones con una corrida de toros en la Plaza de Acho y, en la noche, con una recepción en el palacio municipal.

Basil Hall, al comentar la ceremonia, culmina: “Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima”. Fragmentos de la carta que mandó Tomás Guido, amigo de San Martín, a su esposa sobre las Ceremonias de 28 de Julio de 1821:

"...El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni más lúcido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo... Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente... Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña ... ). En esa misma noche se dio refresco y baile en el cabildo. Ninguna tropa logró contener la aglomeración de gente y no pudo lucir el ambiguo que se preparó para los convidados (...). En la noche siguiente se dio en el palacio del general un baile, al que asistieron todas las señoras, esto requeriría una descripción particular para lo que no tengo tiempo. La compostura con que se presentaron aquellas era elegante... Yo bailé mi contradanza de etiqueta con una señora y me separé con mis amigos a analizar los efectos de la política del gobierno antiguo"

Tanto la firma del Acta como la proclamación de la Independencia del Perú fueron meras formalidades, podría decirse hasta simbólicas. Las fuerzas realistas continuaron dominando las regiones más extensas, más pobladas y más ricas del país: la sierra central y todo el sur peruano, teniendo como nueva capital virreinal al Cuzco. De hecho, Lima volvió a ser ocupada eventualmente por las tropas realistas. No sería sino hasta 1824 cuando se pondría fin a la dominación española en el Perú.

“Yo advierto a todos los que escuchan las palabras proféticas de este Libro: "Si alguien pretende agregarles algo, Dios descargará sobre él las plagas descritas en este Libro. Y al que se atreva a quitar o agregar alguna palabra a este Libro profético, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad santa, que se describen en este Libro" (Ap 22,18-19). Así pues, las hojas de la historia de nuestro Perù son muy sagradas porque son bendecidas por Dios. El mejor regalo a ella es nuestro servicio en la paz y el bien.


martes, 19 de julio de 2016

ORDENACIÓN EPISCOPAL DE FR NERI MENOR VARGAS EN HUANUCO






ORDENACIÓN EPISCOPAL DE FR. NERI MENOR VARGAS OFM.

Excmo. Mons. Fr. NERI MENOR VARGAS, OFM Obispo de Huánuco. Nació en 1960 en Pacopampa, Cajamarca, pronunció los votos solemnes en 1998 y fue ordenado sacerdote en 2000. Estudio Filosofía y Teología en el Instituto de Estudios Superiores Juan XXIII, de Lima. En su ministerio pastoral ha sido, entre otros: Guardián de la Fraternidad y párroco, definidor provincial, secretario para la formación y los estudios y maestro de los estudiantes franciscanos de Lima y Cusco. También se ha desempeñado como Vicario Foráneo, miembro del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Arequipa y actualmente se venía desempeñando como Ministro Provincial de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.

Mons. Menor reemplaza en el cargo a Monseñor Jaime Rodríguez Salazar, MCCJ., cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

“Te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios” (II Tm 1,6-8). “Querido Timoteo, conserva el depósito que te ha sido confiado. Evita la impiedad de una vana palabrería y las objeciones de una pretendida ciencia, ya que por haberla profesado, algunos se han apartado de la fe. Que la gracia de Dios esté con ustedes” (ITm 6,20-21).

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4,18-19). Estas citas pueden muy bien resumir el sentir de nuestro hermano Fr. Neri Menor Vargas Ofm. En el día de su consagración como nuevo y flamante Obispo de la Diócesis de Huánuco.

En efecto, en la catedral de Huánuco, el día domingo 17 de julio de 2016 a horas 10,00 am, con la participación de más de 22 máximos representantes de la Iglesia Católica del Perú, entre arzobispos y obispos de Ayacucho, Lima, Huancayo, San Ramón, Trujillo, Chiclayo y otros. Además de sacerdotes, religiosos franciscanos y pueblo de Dios en general y en un ambiente festivo (muchos feligreses dentro y fuera de la iglesia Catedral de Huánuco), se desarrolló la ceremonia de ordenación de Monseñor Fray Neri Menor Vargas de la Orden de los Frailes Menores de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles como nuevo Obispo de la Diócesis de Huánuco.

Las principales autoridades políticas de la provincia, como también el Gobernador Regional se hicieron presentes durante esta ceremonia. Además de las autoridades eclesiásticas y sacerdotes de distintas partes del Perú, principalmente franciscanos de distintas congregaciones llegaron para la celebración.

Fray Neri Menor Vargas de 56 años de edad, cajamarquino de nacimiento, quien pronunció sus votos en 1998 y fue ordenado Sacerdote en el 2000. Agradeció las muestras de cariño por parte de la feligresía y se comprometió en trabajar para extender los valores de la fe a todos los rincones de Huánuco.

“Tenemos un gran compromiso con el apostolado, la evangelización y la oración, vamos a orar y trabajar juntos en el anuncio del evangelio”, fue parte de su primer discurso como nuevo Obispo de la Diócesis de Huánuco, además agradeció el apoyo permanente de su familia y los hermanos de su Orden. “Mi mamá nos enseñó a rezar, nos inculcó el amor a Jesús a mi y a mis hermanos, me motivó a seguir mi vocación como Franciscano”, señaló. De la misma manera, el Monseñor Jaime Rodríguez Salazar, agradeció el cariño de la gente y el apoyo brindado durante estos doce años al frente de la Diócesis. “Quiero pedir perdón a Dios y a quienes durante estos doce años he ofendido y si no alcancé las expectativas que tenían, no me olviden porque yo no olvidaré a Huánuco, los llevaré siempre en mi corazón”, dijo con la voz quebrada.

Con carteles en mano los miembros de las diferentes parroquias donde Fr Neri trabajo mostraron su alegría por tan importante designación de Fray Neri Menor Vargas como máxima autoridad de nuestra Diócesis. El alcalde provincial de Huánuco, Anibal Solorzano Ponce pidió hacer uso de la palabra para agradecer en primer lugar el trabajo del Obispo salientes, Monseñor Jaime Rodríguez Salazar y luego darle la bienvenida a Fray Neri Menor Vargas.

La Diócesis de Huánuco, actualmente tiene 986.470 habitantes, de los cuales 887.823 son católicos. Vienen laborando 54 sacerdotes, 80 religiosos y religiosas y 21 Diáconos permanentes. Rebaño del hoy nuestro Nuevo Pastor se encargara de pastorear.

"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11,25-27). “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy” (I Cor 15,10). Citas con las cuales estamos seguros que nuestro Nuevo Obispo de Huánuco une su nuevo ministerio a la misión de nuestro salvador Jesucristo.


Estimado  y querido hermano Fr Neri Menor Vargas Ofm. Te saludamos cordialmente en este dia de tu consagración episcopal y te auguramos muchos éxitos en tu nueva misión y estaremos en oración mutua en la misión que la Iglesia nos encomienda. Son deseos sinceros de tus hermanos de la PROVINCIA FRANCISCANA DE LOS XII APÓSTOLES DEL PERU.